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lunes, 20 de septiembre de 2010

Recuperamos el Pozo de Banfield


La Noche de los Lápices es quizás una de las más dolorosas porque condensa toda la atrocidad de la dictadura militar. En septiembre de 1976 secuestraron a diez estudiantes platenses, chicos de apenas 16, 17, 18 años, muchos de los cuales fueron torturados dentro de estas paredes que sobrevivieron al tiempo para que no haya olvido. El centro clandestino de detención que funcionaba acá, este dispositivo de la muerte, era verdaderamente un pozo.
A los dirigentes políticos no nos queda más que pedir perdón en nombre del Estado de derecho, que durante 20 años fue garante de la impunidad. En el 2003 iniciamos –toda la sociedad- el camino de la Memoria, la Justicia y la Verdad. La nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final, los juicios a los genocidas, la recuperación de la Esma como museo de la memoria.
La transformación que realizó Néstor Kirchner y que ahora profundiza Cristina en materia de derechos humanos es invalorable. Cristina tenía un compromiso en Rosario. Y sé que a Néstor le hubiera gustado estar en el acto, pero se está recuperando. Mejor que así sea. Desde acá le decimos a Néstor que se recupere pronto que lo necesitamos fuerte para las batallas que vienen. Por primera vez, en nuestro país hay Justicia en serio. Hay juicio y castigo a los culpables.
Para nosotros, como lomenses, este lugar continuaba siendo una deuda histórica. A través de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia la recuperación de este espacio para toda la sociedad se volverá posible. Con el impulso que le dio Daniel, vamos a recuperar este espacio como resguardo de la memoria de la historia.
Pero no quiero dejar de destacar que los que consiguieron que este lugar deje de ser un destacamento y se pueda recuperar fueron los vecinos de Lomas, que participaron de los reclamos multisectoriales y empujaron para que se cierre.
Queremos que este espacio, que fue el de la muerte, sea a partir de hoy el de la memoria, pensando el futuro. Es estremecedor pensar lo que pasó puertas adentro durante la dictadura militar. No hay palabras para describir el horror. No quiero ni puedo hablar por quienes ya no están. Por los que soñaban y luchaban por un país distinto, porque esa es la respuesta al “Algo habrán hecho”: dieron su vida por ideales.
Es por ellos que hacemos esto, pero también por las generaciones futuras. Este lugar es ahora de todos los que luchan, los que quieren que Argentina sea más justa, más equitativa, con educación y salud para todos, con libertad e igualdad.
Esperamos tener un espacio para ejercitar la memoria con un compromiso activo. Es una reivindicación de la democracia que no podemos volver a sacrificar. Nadie puede volver a asesinar en nombre del Estado.
Me enorgullece que madres y abuelas estén en Lomas. Ellas son el emblema de una lucha que merece nuestra admiración y muchísimo respeto por tanto coraje. Porque ellas estaban en esta lucha cuando todavía nadie se atrevía, libraron batalla siempre y consiguieron victorias cuando muchos aún tenían miedo de aplaudirlas.
Para nosotros el recuerdo de un hecho como el que hoy se conmemora está cargado de esperanza. Estamos convencidos de que este lugar, que fue dolor y sangre, será memoria y vida y que desde acá se luchará por aquella frase que todavía resuena: nunca más.